EL ENIGMA DE LA CONTRASEÑA
"Los números siempre dicen la verdad". Esta premisa,
por muy generalizada que esté, tiene trampa. Los números pueden ser
interpretados, leídos o utilizados de muchas maneras, haciendo que
justifiquen cualquier argumento y otorgando una base de veracidad un
tanto engañosa.
El enigma de esta semana se centra en los
números. Pero, como siempre, tras ellos se esconde un mundo de
posibilidades que sólo gracias a un ejercicio de pensamiento lateral, uno puede llegar a descubrir la respuesta que entrañan.
Un
grupo de policías está investigando a unos delincuentes que trafican en
un local bien custodiado. Desde un coche camuflado vigilan la puerta
del local durante días. Quieren infiltrar a un grupo de policías de
paisano, pero no saben cómo superar el primer escollo: La contraseña de entrada.
Durante su vigilancia, un hombre llega, llama a la puerta y desde el
interior le dicen: “18”. El cliente responde: “9”. La puerta se abre y
accede al interior. Los policías se miran, creen tener la respuesta.
Pero deciden esperar.
Viene otro cliente. Desde dentro
le dicen: “8”. Él responde: “4”. La puerta se abre. Los policías
sonríen. “Ya lo tenemos”. Llega otro cliente. Desde dentro dicen: “14”.
El cliente contesta: “7”. La puerta se abre. “¿Lo ves?” dice el jefe de
policía. Deciden enviar a un agente. Llama a la puerta. Desde dentro le
dicen: “0”. El policía se queda parado. Después de unos breves segundos
responde: “0”. Se oye una ráfaga de disparos y el policía muere. Los
agentes que hay en el coche se quedan sorprendidos, pero deciden enviar a
otro agente. Desde dentro se oye: “6”. El policía contesta muy
convencido: “3”. Pero la puerta no se abre. Se oye una ráfaga de
disparos y el policía muere.
¿Por qué no se abrió la puerta? ¿En ambos casos, cuál sería la respuesta que les hubiera permitido entrar?